How To Dress Well
Total Loss
2012
“The only bad part of flying is having to come back down to the world”. La cita de Streetwise, documental de Martin Bell, denota negación. Negación de la vida diaria, de su alredor, y de uno mismo. Se podría asociar estos pensamientos con algún tipo de depresión psicológica, o con una perturbadora mentalidad de vida. Un segundo después, se escucha un zambullido en el mar. El hecho de que Tom Krell, graduado en filosofía y conocido bajo el pseudónimo de How To Dress Well, use esta escena sampleada en su nuevo material, da en que pensar. Es sabido que ha pasado por tiempos difíciles, pero la liberación que transmite el lento instante del salpicado del agua, le da un significado entero a su regreso. Una renovación.
En Love Remains, Krell, originario de Colorado, dio a entender que su interacción con el pop puede ser tan alejada de lo “estéticamente correcto” como para dar una nueva interpretación del término. Sus claustrofóbicas expresiones cobijadas por la atmósfera de la baja fidelidad, apoyaban la imagen del joven meditabundo en su cuarto con síntomas de soledad. Veneración de la obscuridad, ahogo de los sentimientos en la misma distorsión generada, y beats de hip hop deformados para moldearse llenaron su debut.
Total Loss llega en un escenario diferente. Tom Krell fue prácticamente el precursor de la renovación del R&B, meses antes de que los nombres de Frank Ocean y The Weeknd emergieran. Los tiempos han cambiado, y ahora ellos actúan como representantes, si no es que acaparadores, con la atención total del género. Y si algo hace Krell bien, es deslindarse de similitudes obvias, y decidirse por pulir el estilo que lo dio a conocer. La abridora “When I Was In Trouble” significa el puente entre su debut y Total Loss. La sutil magnitud se desborda acercándose a la mitad de la pista. Tras iniciar con un tren deteniéndose, acabamos el track con un avión despegando, con un mensaje claro: Si bien los problemas siguen, no hay a nadie a quien culpar más que a sí mismo.
Krell no tiene tierra firme. Pone en duda su pasado, malentiende su presente y reniega del futuro próximo. El sentido de sus letras, aun refiriéndose a terceros, dan la impresión de ser ideas en voz alta, llenas de aversión y compadecimiento propio. Total Loss habla mucho sobre pensamientos e intenciones, y poco sobre acciones. En esencia, se da a entender como el manifesto de un hombre encerrado dentro de su propia mente. La sobreposición vocal de su misma voz, da el efecto de conceptos conflictivos entre sí, aportando complejidad autogenerada al panorama.
El sentimiento se multiplica, con un sonido recargado en exceso sobre el reverb. Lo obvio sería que este se viera desfigurado, pero su control sobre el efecto es flexible. Si bien éste tiene presencia todo el tiempo, su intensidad no siempre es la misma, y es común verlo en congruencia con el punto exacto con el que convive. En sus momentos mas desarrollados, mantiene su forma, y amplía el espectro emocional.
Rodaidh McDonald, ingeniero de sonido del debut de The xx, es el encargado de la producción de Total Loss. Y si hay un aspecto donde nos damos cuenta que se especializa, es en el de la intimidad. Cortes como “Cold Nites” hacen sentir que todo esta pasando aquí, y que la instrumentación fuera de la voz y el piano no son más que catalizadores para la construcción de la escena. Aún en la abundancia de capas, se siente un aire de simplicidad.
Al contrario de su debut, donde el producto vocal estaba escondido entre las capas de distorsión y ambiente pesado, su voz se muestra desnuda. El falsetto, la que pareciera su única habilidad vocal, a pesar de ser repetitivo, es usado inteligentemente. En “& It Was You” se desata el pop más positivo que haya presentado, un entrelace de armonías con Justin Timberlake y Michael Jackson en convivencia, donde desde el momento en que el bass drum distorsionado inicia su marcha, sabemos que terminaremos en un lugar totalmente diferente.
Sus pulcros arreglos orquestales embellecen el concepto entero. Su EP del 2011, Just Once, tomó por sorpresa con 4 selecciones de Love Remains reorganizadas con cuerdas, resaltando la sensibilidad pop para unas melodías originalmente degeneradas a propósito. Ahora notamos como todo esto fue un adelanto a lo que nos esperaba. Pasajes enteros son decorados con instrumentación barroca. “World I Need You, Won’t Be Without You” es básicamente un interludio instrumental diseñado para lucir su estilo de composición.
Su obsesión por los detalles y la creación del ambiente general del disco, desde los primeros segundos hacen brillar las cualidades que ya distinguían a How To Dress Well: Una habilidad para la composición accesible y la aplicación de los paisajes drone para acentuar atmósferas. La modernidad con la que exhibe sus raíces más clásicas del género y su desarrollo de conceptos en tracks más completos son los que lo levantan, y la trascendencia de su trabajo se dará a notar en la posible influencia en la siguiente ronda de álbumes de sus compañeros del r&b.







